Aromas de sus restaurantes salen y se esparcen por todos los rincones, Jueves Santo, la gente se dispone a ir a las procesiones, ataviados con sus mejores galas los veo desfilar en completa armonía, con mucho fervor y respeto, su sentir contrasta con la irreverencia de quienes escalan los cerros tutelares de nuestra ciudad, inmediatos a este barrio, en busca de paseo y de recocha.
jueves, 20 de marzo de 2008
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